La campaña de experimentación génica suscita dudas entre los sanitarios de todo el Mundo

La campaña mundial de inoculación masiva de los productos génicos experimentales basados en ARN y que ya han sido aprobados o están en curso de aprobación está encontrando un primer gran obstáculo en un sector clave para su desarrollo: el del personal sanitario. Parece que el rechazo a esta campaña lanzada bajo la cobertura de supuesta una emergencia sanitaria no sólo no seduce a los sectores tradicionalmente contrarios a la vacunación obligatoria. Las dudas suscitadas en torno a la necesidad, la seguridad y la eficacia de estos productos elaborados y aprobados en tiempo récord parecen del todo fundadas a juzgar por los efectos adversos que se van conociendo en todo el mundo (Portugal, México, EEUU) y por el revelador análisis del prospecto del producto Pfizer-BioNtech que fue publicado por ALO. En todo caso, son reticencias absolutamente fundadas y legítimas y que se manifestaron ya a comienzos del mes de diciembre con la petición que los Doctores Michael Yeadon (epidemiólogo y exvicepresidente de Pfizer) y Wolfgang Wodarg (neumólogo, epidemiólogo y ex Presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa) presentaron ante las autoridades sanitarias europeas.

 

Escepticismo en EEUU

Según una encuesta realizada a finales de octubre por la Asociación Americana de Enfermeras, sólo un tercio de un panel de 13.000 enfermeras dijo que se vacunaría voluntariamente; otro tercio dijo que no lo haría y el resto dijo que no estaba seguro. https://www.pewtrusts.org/en/research-and-analysis/blogs/stateline/2020/12/08/health-care-workers-can-decline-a-covid-19-shot-for-now

Una encuesta reciente de la Fundación de la Familia Kaiser encontró que el 29 por ciento de los trabajadores de la salud estaban «indecisos respecto a la vacuna». https://www.kff.org/tag/vaccines/?utm_source=web&utm_medium=trending&utm_campaign=vaccines

El gobernador de Ohio, Mike DeWine, reveló que alrededor del 60 por ciento de los trabajadores de los asilos de ancianos de su estado han decidido hasta ahora no vacunarse. https://nypost.com/2020/12/30/most-ohio-nursing-home-workers-not-taking-covid-19-vaccine/

Al menos un tercio de los trabajadores de la ciudad de Nueva York han mostrado escepticismo y rechazarían vacunarse

https://nypost.com/2021/01/05/around-30-of-ny-medical-workers-refusing-covid-19-vaccine-official/ La mitad de los bomberos de la ciudad la rechazan. https://abcnews.go.com/Health/half-nyc-firefighters-refuse-covid-19-vaccine-survey/story?id=74582249

California y Texas están experimentando un alto índice de rechazo de los trabajadores de la salud, según los informes. Se estima que el 50 por ciento de los trabajadores de primera línea del condado de Riverside en el Estado Dorado optan por no inocularse el fármaco, informó Los Angeles Times, citando a los funcionarios de salud pública. https://www.latimes.com/california/story/2020-12-31/healthcare-workers-refuse-covid-19-vaccine-access . Más de la mitad de los trabajadores del Hospital Comunitario de St. Elizabeth de California que reunían los requisitos para recibir la vacuna no lo hicieron, según el periódico.

En Texas, un médico del Centro Médico Houston Memorial dijo a NPR a principios de este mes que la mitad de las enfermeras del centro no se vacunarían. https://one.npr.org/?sharedMediaId=947027218:947027219&t=1610027401709.

Escepticismo en Francia

En Francia, según una encuesta interna realizada por la Federación de Establecimientos privados Hospitalarios y de Ayuda (FEHAP, que reúne a una sexta parte de todos los centros a nivel nacional) lanzada entre el 30 de noviembre y el 7 de diciembre, el 76% de los 1.992 trabajadores sanitarios de los centros consultados no desean vacunarse contra el Covid-19. Sólo el 19% de los encuestados respondió «sí», el 5% estaba indeciso. Los residentes y sus representantes acordaron por una estrecha mayoría ser vacunados, con el 53% diciendo «sí» y el 38% «no».

https://www.lesechos.fr/economie-france/social/covid-le-scepticisme-des-soignants-complique-la-vaccination-en-ehpad-1274480

Escepticismo en Alemania

El Ministro Presidente de la región alemana de Turingia, Bodo Ramelow, expresó el día 5 de enero su preocupación tras mantener conversaciones con gerentes de clínicas que le dijeron durante el fin de semana «que sólo muy pocos empleados están dispuestos a ser vacunados». Específicamente, Ramelow explicó que sólo entre un tercio y un 40 por ciento de los empleados en muchos lugares están dispuestos a recibir la vacuna.

https://www.tagesspiegel.de/politik/schicken-krankenhaeuser-bald-impfdosen-zurueck-bodo-ramelows-fast-verzweifelter-appell-an-die-klinikmitarbeiter/26769254.html?fbclid=IwAR0XnkbFcOVUm21lV5-1uzqxjf4jYWG8eQKh3kv18fb7ZBS8AfbzGGpvgVg

Escepticismo en Italia

La Agencia italiana de Noticias ANSA estimó que el 20% de los profesionales de la salud tanto en medios hospitalarios como en entornos geriátricos rechaza vacunarse, ya sea por miedo o por dudas sobre la necesidad, la seguridad y la eficacia de las vacunas. En Piamonte, por ejemplo, la Unidad de Crisis para la pandemia informa que sólo entre el 10 y el 20 por ciento de los trabajadores de los asilos tienen la intención de usar la vacuna. Pero lo que sucede en esta región es sólo la punta del iceberg porque la renuencia a someterse a la inyección también afecta a otros territorios. En Brescia, por el momento, sólo el 20% de los operadores de las residencias sanitarias asistenciales ha decidido vacunarse.

https://www.corriere.it/salute/malattie_infettive/20_dicembre_29/covid-caso-operatori-sanitari-uno-cinque-rifiuta-vaccino-06062902-49ab-11eb-898c-3879af1094a3.shtml

Escepticismo en Reino Unido

Nadra Ahmed, presidenta de la Asociación Nacional de Cuidados, declaró a la BBC que hasta un 40% puede optar por no inocularse los productos en actual despliegue en todo el Reino Unido.

https://metro.co.uk/2020/12/12/nearly-half-of-care-home-staff-may-refuse-to-take-covid-vaccine-13743538/?ito=cbshare

Escepticismo en España

El sector sanitario escéptico en España no es menor que en el resto del planeta. Si bien ningún medio de comunicación ni centro de estudios independiente ha realizado un estudio en profundidad, la reticencia es evidente a juzgar por el escaso éxito inicial en la acogida de los productos experimentales que ya están a disposición del personal de primera línea.

Según Vox Populi, algunas patronales de centros sociosanitarios cifran en 10% no quieren recibir las dosis de la inmunización. Algunas patronales, hablan de un porcentaje del 10% de trabajadores que rechazan la vacuna. https://www.vozpopuli.com/sanidad/vacunas-residencias-coronavirus_0_1423658452.html

La residencia de mayores Aiton-Etxe ha sido de momento el único centro que se ha negado a aplicar estos productos, recibiendo tanto el castigo de los medios como la solidaridad de quienes comprenden que la negativa del centro se basa en los principios de precaución (necesidad de tener garantías sobre la seguridad de estos productos, especialmente en una población mayor que quedó excluida por los propios estudios de seguridad del consorcio empresarial Pfizer-BioNtech) y de autonomía sanitaria del paciente (el centro no se opone a que los residentes que lo deseen puedan ser inoculados en otros centros).

Interrogantes sobre el panorama actual

A partir de la constatación de este elevado número de personas del ámbito sanitario y de cuidados que muestran dudas y reticencias respecto de inocularse ellos mismos los productos que les han ordenado administrar a la población en grupos sucesivos, podemos y debemos legítimamente realizarnos algunas preguntas:

¿ Cómo evolucionará la tasa de desconfianza en la campaña de inoculación experimental en marcha entre el personal sanitario?

¿Cuan efectiva será la propaganda lanzada desde los centros promotores de la llamada vacunación y las medidas directas e indirectas de presión ejercidas sobre el colectivo sanitario?

¿Gozarán los médicos, enfermeros, auxiliares y administrativos de los sistemas de salud de la libertad de elección en cuanto a administrarse a ellos mismos estos productos?

¿Gozarán de la posibilidad de objetar en plena conciencia contra la obligación profesional de administrar esos mismos productos a la población hasta contar con las garantías tanto sanitarias como legales para ejercer su labor sin violar los principios deontológicos fundamentales y la ley y los derechos de los pacientes?

¿En caso de que la vacunación se imponga de manera obligatoria mediante sanciones administrativas, cual será su comportamiento?

¿Qué efecto tiene y tendrá esta desconfianza sectorial del colectivo sanitario en la población general?

¿En caso de detectar el personal sanitario efectos adversos cuantitativa y cualitativamente relevantes entre los pacientes que tras ser inoculados presenten complicaciones y realicen visitas hospitalarias posteriores, serán libres para comunicar las incidencias y hacer efectiva una alarma de la que serán ellos los primero y quizás únicos vigilantes?

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