7/12: Cronopios, famas y holobiontes

Julio Cortázar escribió un libro mítico llamado “Historia de cronopios y famas”. Si no lo conoces, te lo recomiendo con fervor.

En el título Cortázar dejó fuera al tercer tipo de seres que transitan sus cuentos: las Esperanzas.

Es una recopilación de historias donde estos seres están representando a los tipos de personas que Cortázar parecía distinguir. No tiene desperdicio.

Y para muestra un botón. Transcribo aquí:

“EL ALMUERZO

No sin trabajo un cronopio llegó a establecer un termómetro de vidas. Algo entre termómetro y topómetro, entre fichero y curriculum vitae.

Por ejemplo, el cronopio en su casa recibía a un fama, una esperanza y un profesor de lenguas.

Aplicando sus descubrimientos estableció que el fama era infra-vida, la esperanza para-vida, y el profesor de lenguas inter-vida.

En cuanto al cronopio mismo, se consideraba ligeramente super-vida, pero más por poesía que por verdad.

A la hora del almuerzo este cronopio gozaba en oír hablar a sus contertulios, porque todos creían estar refiriéndose a las mismas cosas y no era así.

La inter-vida manejaba abstracciones tales como espíritu y conciencia que la para-vida escuchaba como quien oye llover, tarea delicada.

Por supuesto la infra-vida pedía a cada instante el queso rallado, y la super-vida trinchaba el pollo en cuarenta y dos movimientos, método Stanley-Fitzsmmons.

A los postres las vidas se saludaban y se iban a sus ocupaciones, y en la mesa quedaban solamente pedacitos sueltos de la muerte.”

Maravilloso.

Lo que Cortázar hubiera podido escribir si hubiera tenido noticia de los Holobiontes. Madre mía.

La palabra me encanta, parece que hablemos de extraterrestres, pero todo lo contrario. Un holobionte es un “ser” compuesto de otros “seres”.

Esto es explicado a lo bruto, pero no se trata de posesiones demoniacas.

Y es que la ciencia está empezando a cambiar su visión de lo que significa ser “un organismo”, ya que lo que en realidad somos es una composición de millones de seres en complejo equilibrio.

Digo somos porque los humanos también somos holobiontes. Y estamos habitados por millones de microorganismos, fundamentales para nuestra vida.

Para que te hagas una idea, los genes de Homo sapiens heredados de nuestros padres son unos 20 a 25 mil.

Sólo en nuestro sistema intestinal, tenemos aproximadamente 3,3 millones de genes de microorganismos.

Si nos visualizáramos desde este punto de vista podríamos ver que los microorganismos siempre estuvieron ahí. Los necesitamos, son parte de lo que somos. No son el enemigo.

La cosa es qué equilibrio establezco con ellos. Cómo cuido el terreno que habitamos, ellos y yo, para que tengamos una vida harmoniosa. Imagino a Cortázar imaginando. ¡Cuántos diálogos posibles nos hubiera regalado!

PD. Te aseguro que esto es un mundo por descubrir, porque te cambiará la visión de lo que es estar enfermo. Arriba, claro.

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