3/12: Los maestros que más me enseñaron

Hay personas que no tienen muchos recuerdos del colegio, tampoco de su infancia en general.

Puede parecer raro, pero ocurre.

Yo recuerdo muchas cosas, la verdad. Uno de mis recuerdos más preciados del colegio es de cuando tenía 5 años, el curso en el que aprendías a leer y escribir.

Ese curso prácticamente me lo perdí, estaba muy a menudo con fiebre. Hasta que no me operaron de amigdalitis no pude ir seguido a clase. Y ya sólo quedaba un mes.

La profesora, una mujer que recuerdo con voz dulce y sonrisa amable, se tomó el tiempo de quedarse conmigo en los recreos y enseñarme lo que me había perdido aquellos meses.

Aprendí a leer y escribir en un mes. ¿Porque me sentía con la presión de recuperar lo perdido? ¿Porque era una personita muy obediente? No. Por su sonrisa y su voz dulce. Me fascinó.

También recuerdo, de esa misma época, a los niños y las niñas jugando en un patio con árboles y unos parterres de arena.

Se juntaban en hilera, de 3 en 3, y paseaban por el patio gritando ¿quién quiere jugar conmigo? Se acababan encontrando y empezaban a jugar “a pillar”.

Hubo más maestros y juegos que me fascinaron.

Todavía hoy recuerdo con piel de gallina la clase sobre Machado que nos dio el profesor de literatura. Ni lo tuve que estudiar, en el examen lo puse todo, sólo recordando la emoción.

Y la profesora de química, una maestra a la antigua, de las personas más estrictas que he conocido nunca. ¡Siempre caminaba tan recta!

Me vienen también los ratos que pasé jugando, como si no hubiera un mañana, a pichi o a baloncesto.

Y el gran tema de las amistades. Todo el tiempo era un tema (sobre todo para mí, que no aprendí a socializar mucho. Ya sabes, aprendía a leer mientras los demás estaban en el patio).

Es claro cómo todas esas experiencias son los cimientos de la persona que soy ahora. Es lo que soy.

Hoy en día, cuando salgo a la calle y veo a niños y niñas con la mascarilla, haciéndoles mantener distancia con las demás personas, me pregunto cosas.

Me pregunto qué clase de cimientos estamos dándoles para que se construyan. Qué conclusiones van a tener sobre la cercanía, compartir, la incertidumbre.

Me pregunto qué papel van a tener los docentes. Si se les va a permitir realmente ser enseñantes y acompañantes o si van a convertirse en vigilantes.

Me pregunto si es proporcionado con lo que está ocurriendo.

Y ésta es la respuesta que hemos encontrado:

PD. El enlace es al resumen, pero el documento contiene los fundamentos de la denuncia.

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