¿Es la vacuna la solución o es parte del problema? Los derechos de tercera generación frente a las vacunas transgénicas

Desde la declaración por la OMS de la situación de pandemia mundial, los distintos gobiernos y organismos internacionales vienen trasladando a la ciudadanía, por todos los medios a su alcance, que somos las personas individualmente quienes tenemos la responsabilidad de frenar las muertes de personas por COVID-19.

Se nos dice que la resolución de la crisis sanitaria pasa por cumplir con las medidas que han impuesto los distintos gobiernos, por cumplir con las restrictivas de derechos individuales y libertades en pro de la salud pública.

Se nos dice que de nosotros y nosotras depende que suba o que baje la curva de los contagios, la presión hospitalaria y las muertes de personas, que todo depende del que cumplamos o no con las medidas que afectan de plano a nuestras vidas, en lo social, personal, familiar, personal, económico e incluso en lo político.

Se nos traslada el mensaje de que como transmisores del virus y hasta que llegue la vacuna, la vida de los demás y, en especial la de nuestros seres queridos, depende de nuestros actos.

Se nos presenta la pandemia como un catastrófico azar de la naturaleza, al virus como un enemigo total, y se nos traslada a la ciudadanía la responsabilidad individual de frenar sus efectos.

¿Pero qué pasaría si los tratamientos médicos relacionados con la salud pública tuviesen la condición de bienes de interés público global, excluidos de ser patentados? ¿Cómo estaría siendo la gestión sanitaria de este brote de coronavirus si en nuestro ordenamiento jurídico fuese prioritaria la salud pública a la hora gestionar los recursos públicos? ¿De qué forma hubiese afectado a nuestras vidas el brote de coronavirus si la salud se antepusiese al actual modelo globalizado, anclado al incremento de la productividad y el crecimiento económico?

Álvaro Franco-Giraldo y Carlos Álvarez-Dardet reflexionan en un reciente artículo sobre esta cuestión de la manera que sigue:

“La salud pública, como bien público global, y las políticas públicas tienen sentido si se apoyan en los derechos humanos mediante mecanismos de construcción ciudadana y participación política, de ahí que sea necesario promoverlos, más allá de las acciones encaminadas a resolver su vulneración en los sistemas de salud. Hoy empieza a reconocerse en el argot político-académico que los problemas relacionados con las políticas públicas y los derechos humanos conllevan enfermedades, epidemias y muerte.”1

I.- ¿Es la vacuna la solución o es parte del problema?

La pandemia ha traído consigo cambios acelerados en el proceso de obtención de la tan ansiada vacuna frente al covid-19 y en estos momentos estamos asistiendo a una especie de concurso consistente en determinar qué empresa farmacéutica consigue la mejor de las vacunas, en términos de eficacia, costes y beneficios. Esta carrera por la eficacia corre paralela a una indisimulable carrera por lograr la mayor cotización y rentabilidad.

Fuente: El País, 16/11/2020

A finales de abril de 2020, en un acto patrocinado conjuntamente por el Director General de la Organización Mundial de la Salud, el Presidente de Francia, la Presidenta de la Comisión Europea y la Fundación Bill y Melinda Gates en que se reunieron gobiernos, organizaciones sanitarias, científicos, empresas, organizaciones de la sociedad civil y filántropos, se presentó oficialmente lo que se denominó “ Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19”, plataforma que la OMS describió como una nueva y revolucionaria colaboración mundial para acelerar el desarrollo, la producción y el acceso equitativo a las pruebas diagnósticas, los tratamientos y las vacunas de la COVID-19 2.

Nada que sorprenda, puesto que los líderes mundiales, las empresas y los filántropos, desde un inicio han anunciado que adoptaban nuevos compromisos para ayudar a desarrollar un mecanismo de distribución equitativa de las pruebas, los tratamientos y las vacunas de la COVID-19, así como para reconstruir las comunidades devastadas por la pandemia.

Adicionalmente, la campaña «Objetivo global: unidos por nuestro futuro» lanzada por la Comisión  Europea y la organización internacional de defensa de los ciudadanos “Global Citizen” 3 culminó el sábado 27 de junio de 2020, con una cumbre mundial de donantes y un concierto. Y según comunicado de prensa de la Comisión Europea, todo ello con el fin de movilizar financiación suplementaria para desarrollar y distribuir vacunas, tests y tratamientos contra el coronavirus, de generar el acceso a las vacunas en cualquier lugar y para todos aquellos que las necesiten para permitir al mundo superar la pandemia, evitar que se repita y contribuir a la reconstrucción de manera justa y equitativa de las comunidades devastadas por la pandemia 4.

Asimismo, en la presentación de la organización internacional de defensa de los ciudadanos “Global Citizen” en su página de Internet, que se recomienda, se recoge quienes son los socios corporativos y las fundaciones asociadas.

Por su parte, la OMS al inicio de la pandemia, también lanzó un llamamiento para obtener donaciones y creó el llamado “Fondo de Respuesta Solidaria Covid-195 en el que está la Fundación Swiss Philanthropy 6 quien participa en un proyecto digital interdisciplinario público-privado que está co-desarrollado por Transnational Giving Europe en colaboración con FEDORA y Common Goal y con el apoyo de la Fundación Rey Balduino en Bruselas. Swiss Philanthropy Foundation cofinancia esta iniciativa junto con el Programa Unión Creativa de la Unión Europea, iniciativa que definen como:

“un gran paso adelante sin precedentes para el sector de la generosidad en Europa… la creación de una plataforma de donación digital a escala europea es un hito fundamental para facilitar el acceso a la filantropía y promover la generosidad transfronteriza entre donantes y organizaciones beneficiarias, cumpliendo al mismo tiempo los más altos requisitos de buena gobernanza”6.

Por si fuera poco, con fecha 17 de junio, la Comisión Europea comunicó al Parlamento Europeo, al Consejo de Europa y al Banco Europeo de inversiones la estrategia de la UE para las vacunas contra la COVID-19 en la que entre otros puntos, se incluye el acuerdos de compra anticipada a través del Instrumento de “Ayuda de Emergencia”, con un apoyo adicional mediante préstamos del Banco Europeo de Inversiones y la mecanismos de flexibilidad para acelerar la autorización y la disponibilidad de vacunas, incluyendo cambios en la legislación sobre organismos modificados genéticamente.

La totalidad de acciones a nivel mundial, desde un inicio se muestran públicamente como dirigidas únicamente a la a la producción de la vacuna covid-19 sobre la que la Comisión Europea, en su comunicado de 17 de junio de 2020 al Parlamento Europeo, al Consejo Europeo y al Banco de Europeo de Inversiones señala en el apartado 5 final:

 “… una vacuna eficaz y segura contra la COVID-19 se considera en general la solución duradera más probable de la actual pandemia. La acción conjunta de la UE en un marco mundial aumenta considerablemente la posibilidad de una vacunación universal contra la COVID-19 y del retorno de la vida económica y social a la normalidad en todo el mundo. La Comisión va a aplicar la estrategia de la UE para las vacunas contra la COVID-19 junto con los Estados miembros, aumentando así la probabilidad de que todos los que las necesitan tengan acceso a los suministros de las vacunas en el plazo más breve posible. A tal efecto, desplegará los instrumentos reglamentarios, financieros, de asesoramiento y de otro tipo que estén a su disposición”.

El 27 de agosto de 2020, la Comisión Europea explicó que en los contratos de compraventa suscritos con las farmacéuticas para el suministro de la vacuna contra el coronavirus contempla que los Estados «puedan indemnizar al fabricante en determinadas condiciones» a fin de compensar el «elevado riesgo» asumido por la farmacéutica a raíz de la rápida y masiva fabricación prevista para la vacuna, según se recoge en el artículo del medio digital El Economista.es.

En España, la agenda desplegada por el gobierno ha acompasado el ritmo de la reacción internacional del que acabo de resaltar sólo algunos hitos. En el BOE del 18 de marzo de 2020, se publicó el Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19, en cuya Disposición adicional séptima. Autorización al Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) se establecía expresamente:

Se autoriza al Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del Ministerio de Ciencia e Innovación, para el desarrollo de actividades de utilización confinada de tipo 3 de organismos modificados genéticamente, en concreto, para la construcción de virus recombinantes basados en el genoma del coronavirus SARS-2 o SARS-CoV-2019 en la instalación ya autorizada A/ES/00/I-08, del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC)..”

Por este Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, se libera al Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) de cualquier traba burocrática para emplear estos virus modificados genéticamente como recurso para desarrollar una futura vacuna contra el coronavirus.

El 5 de agosto de 2020 se publicaba en el BOE el “Acuerdo entre la Comisión Europea y los Estados miembros sobre vacunas contra la COVID-19,hecho en Madrid el 20 de julio de 2020” que contempla los términos y condiciones de la adquisición anticipada de vacunas por medio de un comité.

El 25 de agosto de 2020, por medio de un comunicado del Ministro de Sanidad, el gobierno de España ha informado que el país se ha sumado al acuerdo de compra de vacunas que la comisión europea cerró en el mes de junio, de adquisición de 300 millones de dosis a repartir entre los estados miembros.

Este fabuloso despliegue de actuaciones y movimientos de la comunidad internacional, con su panoplia de instrumentos estratégicos, fondos, operaciones de compra y normas de nivel supranacional y nacional, se está desarrollando sin absolutamente ningún debate científico y social, sin consulta poblacional alguna, con la simple concertación entre partidos con representación y sobre la base de criterios restringidos a asesoramientos opacos y sin control social ex ante ni ex post alguno. Debe ser este modelo de gobernanza elitocrática, verticalista y opaco aquello que algunos – incluidos jefes de Estado y de la Iglesia católica incluidos – han reconocido y saludado ya como “Nuevo Orden Mundial”.

II.- El neoliberalismo y la fábrica del consentimiento 7

En su libro “Más que palabras. La izquierda, los discursos y los relatos”, Enrique del Teso apunta a que en las oligarquías anida el convencimiento de que las masas son emocionales, solo reactivas a lo inmediato, ciegas a cualquier cosa que no sea el corto plazo e incapaces de planificar estrategias. Que la política de verdad la tienen que hacer las élites y ellas tiene que dirigir a las masas hacia donde sea conveniente. Recuerda que Lippmann desarrolló en los años veinte la idea de que la democracia es un modelo formal para que la población dé el visto bueno a lo que las élites tienen decidido de antemano. De forma que, como la democracia no se impone mediante la violencia, se hace necesario lo que Lippmann llamaba fábrica de consentimientos, que es el conjunto de propaganda creada para provocar en la audiencia la sensación de que determinadas ideas tienen más aceptación de la que realmente tienen y lograr con ello que la gente acepte cosas que en principio no serían socialmente asimilables.

Desde los gobiernos se traslada a la ciudadanía que la vacuna es la solución para lo que mundialmente se afirma que es una pandemia. Y con esta calificación se traslada como la idea más aceptada que estamos ante una enfermedad muy grave por su contagiosidad y por los efectos en la salud de quienes la contraen.

En la actual situación, bajo el paraguas de que científicamente  está probada  la contagiosidad y peligrosidad del virus para la población mundial, se están imponiendo a la ciudadanía una serie de limitaciones de derechos fundamentales y libertades por motivos de salud pública pero están haciendo de la excepción de esa limitación de derechos, la norma.

Popper 8 habla de estratagemas inmunizadoras con las que los científicos protegen su hipótesis de la contrastación empírica. De forma que si los hechos invalidan una teoría o  una parte de ella, si no hay publicada una teoría alternativa, la tendencia es mantenerla y formular publicaciones  ad hoc que den alguna razón específica de por qué sirve ese hecho que refuta la teoría y así mantenerla contra viento y marea. Se trata de una forma deshonesta de llevar la investigación pero que es por otro lado algo habitual en el actual sistema neoliberal que también gusta de apelar a la responsabilidad individual. Un elemento recurrente como estamos comprobando día a día, es culpar a la gente de su situación, lo fue en la crisis del 2008, en que se culpaba a los desahuciados de haber vivido “por encima de sus posibilidades”, y lo es ahora con el COVID-19.

En nombre del derecho a la vida, a la salud, estamos viviendo un recorte tal de derecho y libertades que no son pocas las personas – incluso activistas defensores de los derechos humanos y conocedores del Derecho – que, inmersas en una especie de resignación y ante las graves repercusiones económicas que toda esta situación está provocando, están no sólo dispuestas a ponerse libremente vacunas cuyos efectos en el mediano y largo plazos se desconocen, sino a aceptar que la inoculación de las mismas sea obligatoria.

III.- Las vacunas y el derecho al libre desarrollo de la personalidad

El libre desarrollo de la personalidad es la libertad individual a desarrollarse completamente como personas libres y está íntimamente relacionada y unida a la dignidad humana.  Es la base de cualquier sistema que se llame democrático y es lo que a su vez lo diferencia de los sistemas autoritarios, en los que a las personas se les limita ese derecho en pro de la uniformidad que por sistema se impone al conjunto de la población

En lo que se refiere a este derecho frente a las potestades y facultades del Estado y sus administraciones y organismos públicos, es un derecho fundamental que sólo puede ser  limitado por normas con carácter de ley orgánica o en su caso con resolución judicial fundamentada, que obliga además al estado y demás organismos públicos a desistir de cualquier injerencia perjudicial para el desarrollo pleno y armonioso de las personas, que debe respetar en todo lugar y momento, esta sería la vertiente llamémosla negativa  de este derecho. Y a su vez tiene una vertiente positiva en cuanto que legitima a la persona a presentar reclamaciones frente al estado y administraciones en defensa de este derecho.

Llevando la vista atrás en la historia, es principalmente tras la Segunda Guerra Mundial cuando se recoge por primera vez este derecho en los textos sobre derechos humanos. 

La expresión libre desarrollo de la personalidad es la libertad de manifestarse hacia los demás pero también lo es del libre desarrollo de la esfera interna de la persona y es ahí donde cabría relacionar este derecho con el derecho a decidir qué tratamientos médicos una persona quiere o no quiere recibir.

Por tanto, cabe afirmar que la vacunación recae sobre una de las expresiones básicas de la libertad del ser humano, la de decidir sobre su propio cuerpo y como paciente ante un acto médico, la persona está en plena libertad para decidir la aceptación o denegación de cualquier procedimiento, ya que su elección constituye uno de los pilares del derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la elección de un proyecto de vida autónomo. 

IV.- De las vacunas de última generación a los derechos humanos de tercera generación

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos 9 el derecho a la salud viene desarrollado en el Artículo 25 según el cual: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.”

La Carta los derechos fundamentales en la Unión Europea 10, dentro del ámbito sanitario, la Carta reconoce el Derecho a la protección de la salud en su art. 35, que dice:

«Toda persona tiene derecho a la prevención sanitaria y a beneficiarse de la atención sanitaria en las condiciones establecidas por las legislaciones y prácticas nacionales. Al definirse y ejecutarse todas las políticas y acciones de la Unión se garantizará un alto nivel de protección de la salud humana».

El Convenio de Oviedo de 4 de abril de 1996, para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina. Ratificado por España y en vigor desde el 1 de enero del 2000. En su artículo 2 establece que:

El interés y el bienestar del ser humano deberán prevalecer sobre el interés exclusivo de la sociedad o de la ciencia”. Y en el artículo 5 se establece que “Una intervención en el ámbito de la sanidad sólo podrá efectuarse después de que la persona afectada haya dado su libre e informado consentimiento. Dicha persona deberá recibir previamente una información adecuada acerca de la finalidad y la naturaleza de la intervención, así como sobre sus riesgos y consecuencias. En cualquier momento la persona afectada podrá retirar libremente su consentimiento.”

Por su parte, el artículo 13 establece que:

Únicamente podrá efectuarse una intervención que tenga por objeto modificar el genoma humano por razones preventivas, diagnósticas o terapéuticas y sólo cuando no tenga por finalidad la introducción de una modificación en el genoma de la descendencia”.

Sobre las llamadas vacunas de tercera  generación, en un artículo llamado “Las vacunas del futuro”, publicado por la Universidad Nacional del Litoral de Argentina en su página web el 30 de abril de 2014 se puede leer:

Las vacunas de última generación son tan variadas como la creatividad de los científicos. Hay quienes trabajan desde el campo de la biología sintética, es decir, generando en laboratorio la secuencia aminoacídica de los antígenos procedentes de patógenos, como en el caso de la Malaria; otros desarrollan esas proteínas antigénicas para incorporarlas a plantas u otros alimentos comestibles y evitar pasar por los vacunatorios; muchos otros aplican técnicas genéticas para modificar el ADN de los virus, bacterias o parásitos. Una estrategia muy utilizada en la actualidad es hacer uso de la informática para desarrollar vacunas”11 .

Las vacunas constituyen una actividad científica y toda actividad científica ha de tender a la objetividad, al universalismo que supone que el conocimiento científico trasciende las culturas particulares, a la socialización de sus hallazgos y frutos en el sentido de que el conocimiento científico es fruto de un esfuerzo compartido que no puede ser apropiado, sino considerado como conocimiento público y debe ser además un conocimiento desinteresado, en la búsqueda del bien común.  Algo impensable en el actual modelo neoliberal de producción científica, en el que las revistas científicas de “prestigio”, verdaderas productoras del Discurso de Verdad como lo denomina Foucault, juegan un papel crucial no sólo en la determinación de lo que es considerado científico (ergo verdadero) sino en la cotización en el mercado de valores de los productos y productores de los fármacos para los cuales esas publicaciones funcionan como agentes comerciales12 .

En este momento histórico, la ciencia ideologizada y coludida por los poderes corporativos globales tiene todo el protagonismo en la gestión de nuestras vidas, como mostró Illich en su excelente obra “Némesis Médica”. Foucault, por su parte, teorizó sobre una nueva forma de tecnología de poder que llamó biopolítica, cuyo objetivo es incidir, organizar y modelar a la vida humana para los requerimientos de existencia de la modernidad capitalista. En el marco de un sistema económico neoliberal este poder biopolítico se exacerba, convirtiéndose en un poder global, con el fin de mantener aseguradas las condiciones de reproducción del capital, a su vez provoca el riesgo de destruir a la vida. La biopolítica es el eje controlador de las grandes masas poblacionales que necesitan de la organización de la convivencia y vida humana, para evitar que sea destruida por su misma dinámica de aglomeración, superpoblación y producción del capital a cualquier costo 13 .

Llegados a este punto, parece legítimo preguntarse: ¿son las vacunas de tercera generación la solución a las pandemias o la solución es garantizar el derecho colectivo a la salud pública como un derecho global? ¿Qué es más perjudicial para la salud pública, el COVID-19 o el sistema capitalista que gestiona la pandemia y cuyo más conspicuo y prometedor exponente hoy, la industria farmacéutica, ha situado ya a 10 de sus empresas a la cabeza de las 500 que reportan mayores beneficios en todo el globo? 14 .

La crisis de modelo que el fenómeno COVID-19 y su gestión sólo han recrudecido, puede ser una oportunidad para poner sobre la mesa la necesidad de reivindicar los llamados derechos de tercera generación que contemplan derechos heterogéneos, como el derecho a la salud global, al medio ambiente o a las garantías frente a la manipulación genética, entre otros. Derechos relacionados con la solidaridad, que inciden en la vida de todos los seres humanos y que por ello precisan de la cooperación a escala universal para su realización15 .


1. “Derechos humanos, una oportunidad para las políticas públicas en salud”, publicado por Álvaro Franco-Giraldo y Carlos Álvarez-Dardet en la revista Gaceta Sanitaria vol.22 no.3 Barcelona may./jun. 2008

2. https://www.who.int/es/news-room/detail/26-06-2020-act-accelerator-update

3. https://www.globalcitizen.org/es/connect/globalgoalunite/

4. https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/es/ip_20_1129

5. https://covid19responsefund.org/es/

6. https://www.swissphilanthropy.ch/en/

7. “Más que Palabras. La izquierda, los discursos y los relatos”. Enrique del Teso, Colección Trea Ensayos, 1ª edición, septiembre del 2019.

8. K.Popper “La Sociedad abierta y sus enemigos”, Paidós Ibérica, Barcelona 2017”

9. https://www.ohchr.org/EN/UDHR/Documents/UDHR_Translations/spn.pdf

10. https://www.cgcom.es/sites/default/files//330%20%20carta%20derechos%20fundamentales.pdf

11. https://www.unl.edu.ar/noticias/news/view/las_vacunas_del_futuro#.X0qvOXkzY2z

12. La Ciencia Neoliberal, EDGARDO LANDER”,  Universidad Central de Venezuela. Tabula Rasa, núm. 9, julio-diciembre, 2008, pp. 247-283 Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca Bogotá, Colombia.

https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=39600913

13. BIOPOLÍTICA EN EL CONTEXTO NEOLIBERAL: PERFILES SOBRE LAS TECNOLOGÍAS DEL BIOPODER Edgar Ortiz Arellano y  Guillermo Pereyra file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Dialnet-BiopoliticaEnElContextoNeoliberal-6576603.pdf

14. https://www.economiasolidaria.org/noticias/el-capitalismo-perjudica-seriamente-la-salud/

15. http://www.calatayud.uned.es/web/actividades/revista-anales/21/03-05-LourdesFraguasMadurga.pdf



4 Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *